Una Respuesta Bíblica a la Teología de la Prosperidad (Parte I – Introducción)

Published on 08/29/17

Bruce Burkholder

New attached image

Dios está haciendo una obra maravillosa en Latinoamérica. Como evidencia del poder sobrenatural de salvación para todos aquellos que creen (Romanos 1:16), la proclamación continua del Evangelio de parte de misioneros expatriados y creyentes nacionales ha resultado en una explosión de crecimiento evangélico en la región. Desde un número modesto de 700.000 creyentes evangélicos al principio del siglo veinte, actualmente nos regocijamos en estadísticas que muestran que Latino América es el hogar de más de 50 millones de personas que han nacido de nuevo y que se congregan en miles de iglesias evangélicas. 1 Asimismo, muchos ministerios paraeclesiales se han establecido y muchos de los misioneros latinos ahora se están enviando a lo último de la tierra. Sí, Dios está edificando su Iglesia en América Latina (Mateo 16:18) y nosotros nos regocijamos juntamente con todos en el cielo por dicho crecimiento (Lucas 15:7). Sin embargo, un mayor escrutinio de este fenómeno de repente calmará nuestro entusiasmo. Al empezar a exponer las capas del crecimiento, el movimiento del Evangelio de la Prosperidad se ve como endémica a la región.

El Evangelio de la Prosperidad es aquella enseñanza falsa que relaciona la promesa de bendiciones terrenales a la fe. “Dios desea que los creyentes permanezcan sanos fisicamente, ricos materialmente y felices personalmente”. 2 Estos ministerios no enfocan su atención primaria sobre las preguntas típicas abordadas en los sistemas teológicos evangélicos: ¿Quién es Dios? ¿Podemos conocer a Dios? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Qué requiere Dios de nosotros? Al contrario, el Evangelio de la Prosperidad “habla a los deseos y necesidades materiales de gente que vive en un mundo en que el éxito se mide casi exclusivamente por afluencia y consumo”. 3 De hecho, algunos han afirmado que Cristo mismo se gozaba de tales lujos durante su vida y ministerio. John Avanzini, un maestro del Evangelio de la Prosperidad, ha proclamado, “Jesús tuvo una casa bonita… una casa grande… Jesús manejaba grandes cantidades de dinero… y aun “se vestía de ropa de diseño”. 4

Un estudio del 2006 hecho por el Pew Forum on Religion and the Public Life (Un foro “Pew” sobre la religión y la vida pública) declaró que casi tres cuartos de todos los creyentes en Latinoamérica están de acuerdo en que “Dios otorga riquezas y salud a aquellos que tienen fe”. 5 Morgan Lee cuantifica esta forma del Evangelio de la Prosperidad. Escribe que el 90% de los evangélicos de Guatemala y el 89% de los de Bolivia sostienen dichas enseñanzas. 6 Ivan Enrique Mesa de la Gospel Coalition [Coalición Evangélica] escribe en cuanto a Puerto Rico, “Puerto Rico es un país totalmente cristianizado. Hoy, se pueden encontrar iglesias en casi cada esquina de la isla, conjuntamente con varias estaciones de radio y televisión, institutos y seminarios. Sin embargo, la mala teología del movimiento de la súper-fe y la prosperidad ha cubierto la isla de modo que ahora es la teología estándar entre la mayoría de la comunidad evangélica”. Tal vez aun más reveladora es una declaración dentro del Crusade Report [Informe de la Cruzada]: “In Latinoamérica, la Teología de la Prosperidad no es solo un sistema de creencias, sino que es la cultura en la que vivimos”.

Esta situación debería ser de grande preocupación por todos los que han nacido de nuevo y especialmente por los creyentes que sirven en América Latina. La amonestación de Judas en el primero siglo acerca de aquellos que “convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo” (Judas 1:4) es igualmente válida en la actualidad. Nosotros, también, debemos “[contender] ardientemente por la fe” (Judas 1:3) siendo “retenedor[es] de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también [podamos] exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tito 1:9).

En los próximos dos blogs, quisiera desarrollar una respuesta a la Teología de la Prosperidad, apoyándome en el salmo 90. ¡Permanezcan atentos!


Notas
1 Jason Mandryk, Operation World: The Definitive Prayer Guide for Every Nation, 7a edición.
2 David W. Jones. “The Dangers of the Prosperity Gospel.” 9 Marks.
3 Virginia Gerrard-Burnett. “Neo-Pentecostalism and Prosperity Theology in Latin America: A Religion for Late Capitalist Society.”
4 Jones. “The Dangers of the Prosperity Gospel.”
5 2006 Pew Forum on Religion and Public Life.
6 Morgan Lee, “Here’s What Protestants in 18 Latin American Countries Believe and Practice.”

Sin teología, pero divertido

Published on 08/22/17

Cynthia Castillo

New attached image

Mientras yo estaba en el instituto bíblico, ayudaba a enseñar la escuela dominical con uno de mis profesores. Tuvimos 70 niños de 10-12 años en nuestra clase. Aproximadamente la mitad de la clase se componía de familias que asistían fielmente a nuestra iglesia, mientras que la otra mitad provenía de hogares donde Cristo tenía poca o nada de influencia en sus vidas diarias. Yo había trabajado con los niños por algún tiempo considerable y había aprendido muchos cantos de los niños. Algunos de dichos cantos eran simplemente cómicos y no había ninguna verdad espiritual en ellos, pero servían bien para captar la atención de los niños.

Un domingo permitimos que los niños escogieran los cantos. Uno de los niños pidió que cantáramos uno titulado, “Apples and Bananas” (Es un canto infantil cómico, pero sin sentido.). Mi profesor sugirió que escogiéramos otro canto. Después de la clase le pregunté por qué no habíamos permitido que los niños cantaran ese canto. Me explicó que aunque el canto era divertido, no tenía nada en absoluto que ver con Jesús. De las 168 horas de la semana, teníamos solo una hora y media cada semana con estos niños. Cada momento debía ser invertido sabiamente para enseñarles todo lo que pudiéramos acerca del Señor. Esa lección se me ha quedado y ha ayudado a moldear mi pasión de enseñar niños y niñas acerca de nuestro asombroso Salvador quien los ama y quiere tener una relación con ellos.

A mí me gusta divertirme; solo pregunta a cualquier de mis amigos. Si es diversión que deseas, yo lo puedo encontrar o lo puedo organizar, pero, cuando se trata de enseñanza acerca del Señor, la diversión debe reforzar la lección. Creo que una maestra puede fallar en su responsabilidad si sustituye la enseñanza acerca de Jesús con entretenimiento. No debemos olvidar que la Palabra de Dios es “viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos…”. La Biblia está llena de historias interesantes y verdades relevantes. Fue escrita para hablar a niños y adultos por igual.

En el salmo 78, el Señor amonesta a la nación de Israel a que instruyan fielmente a sus hijos. El salmista escribió de la ley, diciendo que Dios “mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán” (vs. 5b, 6a). Se debe notar el contenido que el salmista incluye en esta enseñanza. Contiene, “mi ley” (v.1), “las palabras de mi boca” (v.1), “proverbios” (v.2), “las alabanzas de Jehová” (v.4), y “las maravillas que hizo” (v.4). Estas palabras reflejan un enfoque deliberado sobre Dios. El salmista anima a que la instrucción sea profunda y significativa.

Al aplicar esto al contexto de la escuela dominical, la maestra, con el afán de divertirse, no debe “adulterar” (diluir) la instrucción acerca de quién es Dios o de lo que ha hecho. El aprendizaje de la Palabra de Dios puede ser emocionante y divertido sin sacrificar la verdad. Para que eso suceda, la maestra debe comunicar fielmente la plenitud de la gloria de Dios en una manera interesante e intuitiva. Eso exige estudio, oración y creatividad.

Así que, maestra, cuando estás preparando para enseñar, considera el impacto que la lección tendrá sobre cada niño hoy y por toda la eternidad. ¿Saldrán los alumnos de la clase y solo recordarán los juegos, o recordarán la verdad de la lección? Si, de hecho, un alumno se acuerda de lo divertida que fue la clase, que también recuerde cuán divertido era aprender algo nuevo acerca del Señor. Si todo el impacto se centra en el método antes que en comunicar la verdad, solo hemos logrado alejar los alumnos de la verdad, haciendo que caigan en las manos del enemigo quien está listo para recibirlos y alejarlos aun más de su Redentor.

¿La hermenéutica, es importante?

Published on 08/14/17

Bruce Burkholder

En círculos bíblicos teológicos, el termino “hermenéutica” se refiere a la ciencia y el arte de la interpretación bíblica.

Tristemente, el estudio de la hermenéutica no es una disciplina contemporáneamente popular. La era de la comida rápida, el viaje supersónico, y el acceso tipo relámpago a la información vía el Internet ha erosionado nuestra tolerancia a los aspectos pedantescos de preparación para el ministerio. “El mundo está demasiado perdido y nuestra tarea es demasiado urgente para tardarse en estudiar disciplinas fundamentales,” es un sentimiento común. “Simplemente dígame lo que debo creer, cómo realizar rápidamente el ministerio, y entonces rápidamente suélteme para el servicio.” No obstante, es precisamente la fuerza del cimiento teológico de uno (es decir, la interpretación bíblica) que estabiliza el ministerio y lo fortalece para el servicio eficaz a largo plazo. Por esta razón, un enfoque sobre la interpretación bíblica es de suma importancia tanto para el pastor y como para el laico en la iglesia.

Es una verdad que toda otra disciplina ministerial, de una manera u otra, halla su base en el manejo apropiado del texto bíblico. Esto se ve mejor mediante la ilustración familiar de la pirámide teológica.

New attached image

En este gráfico la hermenéutica es el cimiento de todas las otras disciplinas ministeriales. Sin una comprensión clara y una práctica consistente de los principios y procedimientos de la hermenéutica bíblica, la exégesis se vuelve personalmente subjetiva. En otras palabras, el texto dirá cualquier cosa que uno piense que quiere decir. No habrá ninguna verdad objetiva y externa y, por consiguiente, ninguna base autoritativa para la creencia o el ministerio.

En 2 Timoteo 2:15 Pablo nos aconseja que usemos bien la Palabra de Dios. La palabra “usar” no se encuentra en cualquier otro pasaje bíblico, pero si se usaba en la literatura griega. Su significado era “cortar un camino directo o hacer un corte derecho.” Entonces, Pablo nos advierte que la aprobación divina de nuestro ministerio tiene mucho que ver con la precisión de nuestra predicación. Por lo tanto hermanos, dedíquense a escudriñar bien la Escritura, asegurándose de que su interpretación en cada mensaje sería la correcta. Luego, ¡prediquen la Palabra de Dios con gozo y poder!

Preocupación por los hermanos ¿cualidad olvidada?

Published on 08/04/17

Armando Melo

New attached image

Imagina que estás en una iglesia en la que todos te saludan amablemente el domingo, se ríen juntos cada ocho días y tienen una conversación como la siguiente:

Cómo estás hermano? Muy bien gracias a Dios ¿y tú? Bien gracias, con mucho trabajo, y ¿cómo te fue esta semana? La verdad no hay mucho trabajo pero vamos avanzando. Que bueno que me dices hermano, voy a estar orando por ti y por el trabajo, recuerda que Él permite todo con un buen propósito, me dio gusto saludarte, ahorita seguimos platicando, con permiso.

No obstante, el hermano desconoce que no traes un peso en la bolsa, no tienes nada de comida en el refrigerador, no pudiste pagar la luz ni la escuela de los niños; tampoco sabe de tus problemas de salud y menos del gran estrés y depresión con la que estás viviendo.

¿Te suena familiar este caso? A mi sí, la verdad es que hoy en día en las iglesias no nos conocemos verdaderamente entre nosotros, el compañerismo lo hemos perdido bajo el pretexto de falta de tiempo o de grandes distancias, muchos desconocemos las necesidades, pruebas, cargas o angustias de los demás; somos prontos para señalar y humillar al hermano que se encuentra en pecado y tardos para mostrar ayuda, consuelo, gracia y misericordia de maneras tangibles.

Ahora, pensemos cómo era la actitud de los cristianos de la iglesia de Jerusalén en el primer siglo, según Hechos 2:44-47 sabemos que:

1) Estaban juntos.

2) Tenían todas las cosas en común.

3) Se desprendían de sus pertenencias para ayudar a los hermanos necesitados.

4) Iban todos los días al templo.

5) Celebraban la Cena del Señor.

6) Comían juntos (continuamente).

7) Alababan a Dios.

8) Tenían buen testimonio de los no creyentes.

Sinceramente no entiendo que nos ha pasado a la iglesia del siglo XXI. No sé si pasamos de largo por Hechos 2 pensando que era un asunto cultural o temporal, ó una actitud que ha cesado junto con los dones espectaculares, ó si reflexionemos que como no es un mandato, no deberíamos practicar tales cosas. Sin embargo, aquellos creyentes tampoco estaban obligados a hacerlo y aun así lo hacían por el amor que había entre ellos.

Y no solo Hechos 2 nos habla de cómo debe ser la actitud entre los hermanos. Según Gálatas 6:1 tenemos la responsabilidad de restaurar al hermano que está en pecado y en el siguiente verso somos llamados a llevar los unos las cargas de los otros.

Sin duda alguna, esas obras requerirán esfuerzo, tiempo, dinero, lágrimas, desvelos, oración, ayunos, darse a sí mismo, perdonar, sacrificar cosas y aun, hasta dar la vida por ese hermano, dicha cualidad es una preocupación que sólo el Espíritu Santo pone en los creyentes que están siendo dirigidos por Él.

Esa ayuda debe ser de maneras prácticas y no solo verbales; orar unos por otros, tener estudios Bíblicos, tiempo continuo de compañerismo, llamadas telefónicas, visitación, sacrificio de mi tiempo, mi dinero, mi descanso, mi comodidad, etc.

Al ver cómo eran los cristianos del primer siglo espero que seas retado junto conmigo a no solo saludar superficialmente en la iglesia y a no tener un falso compañerismo tan distinto del que nos está retando hoy después de casi dos mil años; más bien pidamos de la gracia de Dios para ser como aquella iglesia de Jerusalén.

“Predica el evangelio y muere olvidado”. El Conde Zinzendorf

Published on 07/28/17

Bruce Burkholder

¿Podemos reconocer la naturaleza insidiosa del orgullo? La Biblia identifica el orgullo como un factor principal en la rebelión de Satanás (“seré semejante al Altísimo”, Is. 14:14) y en la caída de Adán (“seréis como Dios”, Gn. 3:5). El orgullo es un impedimento común al evangelio mientras la humanidad se rebela contra la cruz y establece sistemas religiosas de esfuerzo humano y buenas obras (“la cruz es locura a los que se pierden”, 1 Co. 1:18). Pero el orgullo nos aflige a todos, aun a los creyentes maduros y ministros del evangelio. Estoy especialmente entristecido por mi lucha personal con el orgullo porque confieso mi deseo frecuente para adulación. Para mi vergüenza quiero ser reconocido como un buen misionero, un predicador elocuente y un líder exitoso en el ministerio. ¿Lucha usted también con estas emociones?

El Conde Nicolaus Zinzendorf nació en nobleza. El sistema feudal aún dominaba Austria temprano en el siglo dieciocho y la familia Zinzendorf era rica y poderosa políticamente, sin embargo el joven Nicolaus, a pesar de los ruegos de su familia, desdeñó la política para proseguir a una vida de piedad y servicio cristianos. Uno de sus primeros esfuerzos fue establecer una casa de publicaciones en Ebersdorf de donde se imprimieron Biblias, catequismos, himnarios y folletos evangélicos. (Confieso que esto me atrajo hacia él). Zinzendorf estableció una comunidad cristiana (Herrnhut) para ministrar a los refugiados religiosos de Moravia y Bohemia. Dicha comunidad llegó a ser un centro para misiones, mandando misioneros al Caribe, Groenlandia y Norte América. Dios usó a Nicolaus para apasionar a esos misioneros y equiparlos para una vida de servicio abnegada. Al hacerlo, Zinzendorf les animaba diciendo: “Predica el evangelio, y muere olvidado”.

Ese es un buen mensaje para nosotros hoy y un valioso correctivo para mi lucha contra el orgullo. Como ven, el ministerio no se trata del ascenso de uno a la prominencia religiosa. No tiene nada que ver con adulación pública o aun el reconocimiento de un trabajo bien hecho (aunque Dios promete cuidar de esos detalles allá en la Gloria). Más bien, el verdadero ministerio se enfoca en la proclamación abnegada del evangelio, la predicación sacrificial de Cristo a las naciones. Así que, ¿estamos dispuestos a servir en obscuridad, sin reconocimiento o adulación pública? El apóstol Pablo declaró lo mismo en Gálatas 6:14, “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”.

En respuesta al reto de Zinzendorf: “predica el evangelio y muere olvidado”, dos misioneros de Moravia, Johann Leonhard Dober y David Nitschmann, trataron de venderse a sí mismos como esclavos para que pudieran trabajar al lado de la comunidad cerrada y estrechamente unida de esclavos en el Caribe y testificar a ellos. Mientras que la ley prohibió que llegaran a ser esclavos, aquellos dos hombres se mudaron al Caribe, vivieron frugalmente y muy cerca de la comunidad de esclavos y predicaron fielmente el evangelio. Finalmente a través de sus esfuerzos y los de otros misioneros moravos, más de 13.000 llegaron a la fe en Cristo y, como resultado, iglesias fueron establecidas en siete islas.