LA ORACIÓN Y EL MINISTERIO

Published on 06/13/18

Pastor Diego Naranjo

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Hoy en día encontramos una gran cantidad de institutos y universidades que ofrecen programas en línea para pastores y maestros, que por sus ministerios y ocupaciones no pueden acudir de manera presencial a sus distintos campus; esto ha facilitado en gran manera la preparación de los potenciales pastores, y de los pastores en ejercicio, para poder ministrar eficazmente; sin embargo, un peso en mi corazón ronda frecuentemente al mirar los currículos de estudio, ya que ninguno de ellos, o muy pocos ofrecen una clase o un taller que hable sobre la imperante necesidad de la oración en el ministerio.

El problema, creo yo, es que todos hemos dado por sentado que el ministro está orando, empero, al igual que cuando estudiamos las diversas doctrinas bíblicas como la Soteriología o la Pneumatología, que al escudriñarlas el estudiante se apasiona por la grandeza de conocimiento que va descubriendo; si todos los que preparamos a pastores y maestros, valorásemos las profundas y cuantiosas enseñanzas bíblicas sobre la oración, probablemente dedicaríamos más tiempo a la enseñanza de la misma, y como consecuencia veríamos un número menor de deserciones en el ministerio, y pastores con mayor gozo y menos estrés.

Aún sigue siendo causa de profundo deleite el observar el pasaje bíblico de Hechos 6:1-4, pasaje que nos enseña sobre la designación de los primeros diáconos para la iglesia incipiente, pues desde el primer verso encontramos un llamado a todos los pastores a definir prioridades en sus ministerios.

Observemos el Texto:

“En aquellos días, como creciera el número de los discípulos hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria” (6:1).

Es verdad que el pastor promedio ejerce desde las funciones administrativas, pasando por las de estudio personal, evangelismo, visitación, consejería, discipulado, predicación, etc. para terminar el domingo cerrando las puertas del templo, y eso sin considerar que varios están laborando secularmente para poder sostener a sus familias; y cuando la obra crece, varias de estas tareas se multiplican, siendo la oración la que probablemente sufra las consecuencias de una vida agitada; el crecimiento de la iglesia naciente en Jerusalén, también podía causar un desvío en las prioridades de los apóstoles, pero no fue así, observemos cómo manejaron estos sabios hombres este evento.

“Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra” (6:2, 3).

No podemos realizar un estudio exegético del texto por la diversidad de temas a tratar, por lo que sólo mencionaremos que los doce apóstoles consideraron el crecimiento de la iglesia como una oportunidad para delegar funciones, pero sobre todo para recordar a toda la iglesia que ellos tenían dos ministerios que eran los más relevantes, la oración y la Palabra de Dios; vemos también que a estos dos ministerios les antecede el verbo “persistir,” siendo una mejor traducción “Ocuparse de continuo”, ocuparse de continuo en la oración y en la enseñanza de la Palabra.

Si bien el pasaje no dice el tiempo que debemos dedicar a la oración y el tiempo que debemos dedicar a la Palabra, sí encontramos versículos que nos amonestan a orar en todo tiempo:

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).

Ahora, si observamos con más atención el pasaje, la oración antecede al ministerio de la Palabra, debido a que, para enseñar la Palabra de Dios se requiere sabiduría, y si nos hace falta sabiduría debemos pedirla (Santiago 1:5), y la única manera de pedirle algo a Dios es a través de la oración. Lutero decía: “Haber bien orado, es más de la mitad estudiado”, por lo que deberíamos preguntarnos: ¿Estamos dedicando a la oración el mismo tiempo que le dedicamos a la preparación de mensajes, o a las otras actividades ministeriales?

Para finalizar es ineludible revisar el versículo 7:

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (6:7).

Amados hermanos consiervos, pastores, maestros ¿cuántos libros se han escrito sobre el crecimiento de la iglesia y nosotros los hemos adquirido? ¿Cuánto tiempo dedicamos a los trajines diarios del ministerio? ¿Cuántos eventos, programas, etc. hemos creado buscando el crecimiento de la iglesia? Olvidando quizá que sin oración nada crecerá a la manera de Dios.

Que los apóstoles no descuidaran la oración dio como consecuencia que la palabra de Dios creciera y que el número de los discípulos se multiplicara grandemente en Jerusalén.

¡Es tiempo de volver a confiar en el único que puede dar crecimiento a nuestras iglesias, es tiempo de volver los ojos a él, y la única manera de hacerlo es persistiendo en la oración y en el ministerio de la Palabra!

“Los hombres mejores y más santos han hecho siempre de la oración la parte más importante de su preparación para el pulpito”. Charles Spurgeon.

SOBRE EL AUTOR: Diego Naranjo ha sido pastor por más de 12 años, tiene una Maestría en Estudios Bíblicos por Piedmont International University, ha estado casado 22 años y tiene 3 hijos varones. En la actualidad es el pastor principal de la Iglesia Cristiana “El Camino” en Cuenca, Ecuador.

Una Respuesta Bíblica a la Teología de la Prosperidad (Parte 2 – Salmo 90)

Published on 05/30/18

Bruce Burkholder

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Una Respuesta Bíblica a la Teología de la Prosperidad (Parte 2 – Salmo 90) Los errores del Evangelio de la Prosperidad debilitan la fuerza de la iglesia latinoamericana y la claridad de su mensaje. Mientras que todos concordamos en que la pobreza es una condición terrible que tiene que ser abordada, aun por la iglesia, debemos asegurar que el mensaje que la iglesia da sobre dicho asunto sea fiel a la Palabra de Dios y coherente con el Evangelio.

El salmo 90 provee instrucción clara y pertinente al asunto. Mientras que no sea exhaustivo en su trato, el salmo claramente orienta al creyente a la realidad de la vida bajo la ira de Dios (v.9) y la verdadera fuente de satisfacción y gozo (vs. 14, 15).

1. Dios es eterno (vs. 1, 12) El señorío de Dios sirve como sujeta libros en este salmo. La naturaleza eterna del Dios de Israel se resalta en la primera sección. Su eternidad se enfatiza en cuatro maneras: Ha sido el refugio de Israel “de generación en generación” (v. 1), él es Dios “antes que naciesen los montes” (v. 2), antes que “formase[s] la tierra y el mundo” (v. 2), y “desde el siglo hasta el siglo” (v. 2).

2. El hombre es efímero (vs. 3-6) La transitoriedad del hombre y la eternidad de Dios, antes mencionada, están en yuxtaposición. En la perspectiva divina mil años es solo un momento. Es como una memoria de ayer, una vigilia de cuatro horas en la noche, un sueño, la rapidez de una inundación pasajera, y la temporalidad de la hierba nueva bajo el calor del mediodía. Cada una de esas metáforas comunica el mismo nivel de temporalidad. La existencia de la humanidad es corta. “Cada ser humano es como una gota en la gran corriente del tiempo”.

La brevedad de la vida no solo se compara con la eternidad de Dios, sino que también se atribuye a sus acciones. Casi no hay duda de que “vuelves al hombre hasta ser quebrantado” (v. 3) se refiera a la maldición sobre Adán en Génesis 3:19. Con tal declaración, Dios mismo se ve como la causa de la transitoriedad de la humanidad.

3. El hombre está bajo la ira de Dios (vs. 7-12) Ya que Dios ve, oye y conoce todo, nuestras “maldades [están] delante” de él y aun “nuestros yerros [están] a la luz de [su] rostro”, (v. 8). La reiteración de la ira de Dios (vs. 7, 9, 11) comunica el mensaje primario de esta sección. Así que, los setenta u ochenta años de la humanidad son breves. Pronto pasan y volarán (v. 10).

Mientras que la tendencia humana es hacer caso omiso a la naturaleza pasajera de esta vida, el salmista aquí ora por ayuda para “contar” con sabiduría sus días. Ciertamente esto se refiere a más que un mero conteo de los años, “el significado probablemente incluye las ideas de evaluación/juicio y cosas por el estilo. La vida no es solo para ser vivida; debe ser considerada, ponderada y comprendida. Esto produce un “corazón de sabiduría” (v. 12) para que vivamos de manera que nuestros días sean saludables y felices.

4. Petición por la gracia de Dios (vs. 13-17) En el v. 3, la humanidad se amonestó a “convertirse” y [retornar] a su Dios eterno. Ahora el salmista pide que Dios “vuelva” al hombre con gracia y que la ira de Dios se convierta en “compasión” (v. 13, RV89). Eso es exactamente lo que Moisés había pedido en Éxodo 32:12 “Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete [cede] de este mal contra tu pueblo”.

El salmo luego termina donde había empezado, reflexionando sobre, y descansando en, la morada eterna de Israel. No puede haber duda de que el pecado perturba, consterna y destruye. Pero la gracia de Dios está disponible para todos aquellos que acudan a él.

En el próximo artículo mencionaremos varias implicaciones que salen de este salmo.

Una Respuesta de Salmo 90 a la Teología de la Prosperidad (Parte 1 – Introducción)

Published on 04/24/18

Bruce Burkholder

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Dios está haciendo una obra maravillosa en Latinoamérica. Como evidencia del poder sobrenatural de salvación para todos aquellos que creen (Romanos 1:16), la proclamación continua del Evangelio de parte de misioneros expatriados y creyentes nacionales ha resultado en una explosión de crecimiento evangélico en la región. Desde un número modesto de 700.000 creyentes evangélicos al principio del siglo veinte, actualmente nos regocijamos en estadísticas que muestran que Latino América es el hogar de más de 50 millones de personas que han nacido de nuevo y que se congregan en miles de iglesias evangélicas. Asimismo, muchos ministerios paraeclesiales se han establecido y muchos de los misioneros latinos ahora se están enviando a lo último de la tierra. Sí, Dios está edificando su Iglesia en América Latina (Mateo 16:18) y nosotros nos regocijamos juntamente con todos en el cielo por dicho crecimiento (Lucas 15:7). Sin embargo, un mayor escrutinio de este fenómeno de repente calmará nuestro entusiasmo. Al empezar a exponer las capas del crecimiento, el movimiento del Evangelio de la Prosperidad se ve como endémica a la región.

El Evangelio de la Prosperidad es aquella enseñanza falsa que relaciona la promesa de bendiciones terrenales a la fe. “Dios desea que los creyentes sean ricos físicamente, ricos materialmente y felices personalmente”. Estos ministerios no enfocan su atención primaria sobre las preguntas típicas abordadas en los sistemas teológicos evangélicos: ¿Quién es Dios? ¿Podemos conocer a Dios? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Qué requiere Dios de nosotros? Al contrario, el Evangelio de la Prosperidad “habla a los deseos y necesidades materiales de gente que vive en un mundo en que el éxito se mide casi exclusivamente por afluencia y consumo”. De hecho, algunos han afirmado que Cristo mismo se gozaba de tales lujos durante su vida y ministerio. John Avanzini, un maestro del Evangelio de la Prosperidad, ha proclamado, “Jesús tuvo una casa bonita… una casa grande… Jesús manejaba grandes cantidades de dinero… y aun “se vestía de ropa de diseño”.

Un estudio del 2006 hecho por el Pew Forum on Religion and the Public Life (Un foro “Pew” sobre la religión y la vida pública) declaró que casi tres cuartos de todos los creyentes en Latinoamérica están de acuerdo en que “Dios otorga riquezas y salud a aquellos que tienen fe”. Morgan Lee cuantifica esta forma del Evangelio de la Prosperidad. Escribe que el 90% de los evangélicos de Guatemala y el 89% de los de Bolivia sostienen dichas enseñanzas. Ivan Enrique Mesa de la Gospel Coalition [Coalición Evangélica] escribe en cuanto a Puerto Rico, “Puerto Rico es un país totalmente cristianizado. Hoy, se pueden encontrar iglesias en casi cada esquina de la isla, conjuntamente con varias estaciones de radio y televisión, institutos y seminarios. Sin embargo, la mala teología del movimiento de la súper-fe y la prosperidad ha cubierto la isla de modo que ahora es la teología estándar entre la mayoría de la comunidad evangélica”. Tal vez aun más reveladora es una declaración dentro del Crusade Report [Informe de la Cruzada]: “In Latinoamérica, la Teología de la Prosperidad no es solo un sistema de creencias, sino que es la cultura en la que vivimos”.

• ¿Cómo les ha afectado a Uds. la enseñanza falsa de la teología de la prosperidad?

• ¿Qué pasajes de las Escrituras ha usado para refutar sus falsas afirmaciones?

• ¿Podría compartir un testimonio de alguien quien ha sido rescatado de esta herejía?

Esta situación debería ser de grande preocupación por todos los que han nacido de nuevo y especialmente por los creyentes que sirven en América Latina. La amonestación de Judas en el primero siglo acerca de aquellos que “convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo” (Judas 1:4) es igualmente válida en la actualidad. Nosotros, también, debemos “[contender] ardientemente por la fe” (Judas 1:3) siendo “retenedor[es] de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también [podamos] exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tito 1:9).

En los próximos dos artículos, quisiera desarrollar una respuesta a la Teología de la Prosperidad, apoyándome en el salmo 90.

¡Permanezcan atentos y participen con sus comentarios!

EXIJAN TRABAJAR A SU PASTOR

Published on 04/16/18

Diego Naranjo

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Hoy he visto, en varias redes sociales, páginas en las que algunas personas opinan que los miembros de la iglesia deben dejar de ofrendar y exigir que sus pastores trabajen. Muchos de estos comentarios han sido colocados por personas que no profesan el cristianismo, a los cuales no responderé; pues sé que lo hacen por ignorancia, en incredulidad; pero lo preocupante es ver que cristianos han caído en la misma afirmación, por lo que he creído conveniente presentar algunos puntos que todo creyente debería considerar:

HORARIOS DEL PASTOR

¿Cuántos de ustedes aceptarían un trabajo de lunes a domingo, con breves descansos entre semana, si es que no se presentan problemas, desde luego? Pues así es el “trabajo” del pastor, y digo “trabajo” porque según podemos observar algunos pasajes de la Escritura, llaman “trabajo” a la labor ministerial (Hechos 6:3; 2 Co. 11:23,27; 1 Co. 15:58; He. 6:10).

El pastor necesita dedicar diariamente tiempo apropiado para su edificación— orar, leer, estudiar y meditar en la Palabra de Dios. Y eso es algo que todo cristiano debe poner en práctica. Luego de eso viene la preparación de sus mensajes: En una ocasión le pregunté a un anciano erudito en el conocimiento bíblico, Hermano, basado en su experiencia, ¿cuántas horas debería tomarle al pastor preparar su sermón? Su respuesta fue inmediata y sin titubear, “cuarenta horas”. También escuché a John MacArthur mencionar que él consulta cuarenta comentarios bíblicos para la preparación de su predicación. ¿Has pensado en cuánto tiempo le lleva para terminarla? Es menester considerar que el pastor cada semana tiene que presentar un mensaje distinto, es decir, no lo puede repetir. Ahora deberíamos también recordar que no es la única enseñanza que el pastor imparte en la semana; pues generalmente todos ofrecen estudios bíblicos entre semana, consejerías, preparación de bodas, funerales, reuniones de planificación, reuniones ministeriales, visitación, etc. y ¿qué decir del estar dispuesto a cualquier hora por un problema conyugal?

LO QUE DICE LA BIBLIA

Quiero expresar mi respeto a todos los pastores en el mundo que están ejerciendo su ministerio de una manera bi-vocacional, o, en otras palabras, trabajan en lo secular y también ministran en sus iglesias. Dios los premiará por tan loable esfuerzo, pero lo que miro en la Biblia es un llamado a un ministerio a tiempo completo. El apóstol Pablo dice:

“¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:13-14)

La primera regla de la hermenéutica bíblica es la interpretación literal, o en sentido normal. Si nosotros interpretamos este pasaje de esa manera encontramos una orden, y la orden es: Si anuncias el evangelio, “vive” del evangelio.

Un pasaje que ha sido usado como apoyo para que el pastor trabaje secularmente es Hechos 18:3, en dónde vemos a Pablo trabajando en la confección de tiendas. Empero, quizá no hemos observado que posteriormente en el versículo 5, el doctor Lucas, inspirado por Dios, dice literalmente: “…se dedicaba del todo a la palabra…”, la RV 60 traduce: “…Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra…”, y la NVI afirma: “…Pablo se dedicó exclusivamente a la predicación…,” lo que nos enseña que Pablo trabajó en el oficio de hacer tiendas por un tiempo, pero posteriormente estaba dedicado a tiempo completo al ministerio.

RAZONES LÓGICAS

No podríamos dejar de mencionar ciertas razones lógicas, como son el hecho de que un trabajo cualquier que este fuere, sería realizado mucho mejor si se dispone de tiempo completo. Otra razón lógica es que la mente del pastor estaría enfocada el 100% en el ministerio, y no dividida en dos o más responsabilidades Y quizá una razón más es que el pastor daría el mejor de su tiempo al ministerio pastoral, y no cuando ya esté cansado, luego de una larga jornada laboral.

SALARIO DEL PASTOR

Este es uno de los temas más polémicos dentro de la iglesia y que ha causado muchos conflictos e incluso divisiones. Hay personas que creen que si el pastor vive en la miseria será un hombre más espiritual, lo cual no tiene nada de verdad. No podemos negar que hay individuos que han lucrado y se han enriquecido a través del ministerio pastoral. Sin embargo, ¿te has preguntado cuántos de esos hombres que se han enriquecido viven en tu ciudad? También deberías preguntarte ¿cuántos pastores que viven en tu ciudad sufren necesidades económicas, y en toda su vida no han logrado obtener ningún bien material? ¿Y cuántos pastores hay en el mundo que incluso han dado hasta su vida por amor a Jesucristo? Te aseguro que, si lo investigas, eso cambiará tu paradigma sobre la vida de opulencia que piensas que todos los pastores disfrutan.

Entonces, una buena pregunta sería ¿Cuánto debemos pagar al pastor? He observado varias maneras de calcular el salario del pastor. Algunas de ellas van desde el promedio del salario de los miembros de la iglesia, hasta (basados en 1 Timoteo 5:17-18, cuyo contexto habla sobre el tema) el doble de los ingresos promedios de la iglesia Otros han hecho una rigurosa y minuciosa investigación de las finanzas del pastor, al estilo Sherlock Holmes, (sin que falte por allí comentarios desatinados de cómo el pastor debe administrar su dinero) y han decidido cuánto debe ganar el pastor.

¿No sería una mejor manera de averiguar cuánto debe ganar tu pastor, preguntarle a él mismo? Quisiera acotar que es al pastor a quién acudimos para buscar soluciones para nuestros problemas espirituales, matrimoniales, de nuestros hijos; es decir, le confiamos lo más importante de nuestras vidas, y ¿no le podemos confiar en que nos diga la verdad, si le preguntamos cuánto necesita ganar? Si le confiamos las cosas espirituales, ¿dudamos sobre su honestidad respecto a lo material?

Si la iglesia puede acoplarse a las necesidades económicas requeridas por el pastor, la iglesia debe contratarlo. En el caso contrario, debe buscar otro siervo que se acomode a su presupuesto, (después de analizar los requisitos bíblicos del obispo, desde luego). Pero no se debe cuestionar la integridad del pastor. Si el pastor no es confiable en el manejo de sus finanzas, o no ha aprendido a gobernar su casa, entonces, ¿cómo podrá gobernar la iglesia de Dios? Si el pastor va a engañar respecto a sus necesidades financieras, de seguro va a engañar también en la enseñanza bíblica.

El ministerio pastoral es mucho más complejo de lo que se piensa, y el que tu pastor trabaje, o no, puede ser determinante para la vida de la iglesia. Comparte tú las cargas espirituales con tu pastor, pero ayúdale, también, con las cargas económicas de él. Al fin y al cabo, él cargará más.

SOBRE EL AUTOR: Diego Naranjo ha sido pastor por más de 12 años; tiene una Maestría en Estudios Bíblicos por Piedmont International University; está casado 22 años y tiene 3 hijos varones. En la actualidad es el pastor titular de la Iglesia Cristiana “El Camino” en Cuenca, Ecuador.

Coming Soon!

Published on 04/06/18

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There are few subjects more challenging for the evangelical community today than that of same sex attraction. Frequent attacks on the biblical worldview, both by the LGBTQ community and society at large, have encouraged two very different, yet equally unbiblical responses among evangelicals. The first is to compromise the biblical message about divinely ordered genders and sexual attraction by the acceptance of those practicing same sex attraction or by an unwillingness to speak the truth in love. While this response may appear compassionate, it undermines the integrity of Scripture by elevating man’s desires above God’s Word. The second unbiblical response compromises the love of Christ. While vigorously attempting to promote biblical standards of morality, the love of Christ is often shrouded and concern for the individual’s soul takes a backseat to the defense of cultural norms.

Steve Ham’s new book, La Atracción hacia el Mismo Sexo y el Evangelio addresses both of these Gospel ills. Steve is well equipped to write on this subject. In addition to his personal involvement as is recounted below, Steve has served as the Director of Community Relations for Answers in Genesis. Currently he is the Senior pastor of the Hyde Park Baptist Church in Cincinnati, OH. Steve has received his MDiv from Southern Baptist Theological Seminary and is a certified biblical counselor with the Association of Certified Biblical Counselors.

In this book Steve Ham clearly, concisely, and in a methodical manner unpacks the biblical teaching on gender, sexuality, and human relationships. With exegetical skill and theological clarity Steve unequivocally demonstrates God’s abhorrence of any sexual sin outside of the bounds of heterosexual marriage. Most importantly Steve clarifies that the answers for same sex attraction are the same Gospel answers as those for every sin. Those struggling with same sex attraction are no greater sinners than any other and thus equal candidates for the gospel. Ham writes, “God has purposed to save sinners for His own glory, and it is the very heart of His own mission across the entirety of time and His created world. With the spread of the LGBTQ agenda across the world, Christians have no reason to treat these people as a select group on untouchable ground, out of reach of the Gospel. To preach the gospel to these people is to comply with the very heart of the mission of God.”

But this book is far more than a treatise on human sexuality and Gospel clarity. This book is a personal story of the power of the Gospel to transform those held captive by same sex attraction. With brutal honesty Steve shares how David, his son, struggled with issues of gender and sexuality. As a public Christian leader and faithful father, Steve too struggled with his son’s sexual confusion and its effect upon family and ministry. The Gospel brought clarity and restoration to both.

Steve’s writing style is clear and compelling. He weaves their personal story with that of the Gospel message revealing how a clear understanding of the Gospel made him a better father and transformed the desires of his son. This is a great book that provides rich biblical teaching on the subject while offering hope and victory through Christ.

If you are a pastor who is looking for solid biblical material on the subject of gender, sexual identity, and same sex attraction, this book is for you. If you are a Christian who desires to better understand the issue and to grow in your ability to compassionately ministry to those struggling with this sin, then this book is for you too. If you are a parent whose child is struggling with same sex attraction or if you struggle with it yourself, then this book is definitely for you.