Una Respuesta Bíblica a la Teología de la Prosperidad (Parte 3 – Implicaciones para Latinoamérica)

Published on 09/18/17

Bruce Burkholder

New attached image

La herejía abrazada por el Evangelio de la Prosperidad está tan llena de error que tal posición no es difícil de refutar. El reto no se halla en lo que se debe decir, sino en dónde se debe empezar. David Jones expone cinco errores principales del movimiento. 1

- El pacto abrahámico da el derecho a cosas materiales.

- La expiación de Jesús se extiende al “pecado” de la pobreza material.

- Los cristianos contribuyen con el fin de recibir una remuneración material de Dios.

- La fe es una fuerza espiritual, autogenerada, que conduce a la prosperidad.

- La oración es una herramienta para obligar que Dios otorgue la prosperidad.

Estos errores son tan marcados y la verdad que hacen patente son tan contrarios a la enseñanza clara de la Palabra de Dios que constituyen un Evangelio falso. “En términos sencillos, si el Evangelio de la Prosperidad es verdad, la gracia es obsoleta, Dios es irrelevante y el hombre es la medida de todas las cosas”. 2

En vista del análisis previo del Salmo 90, varias implicaciones surgen que refutan la premisa dominante de la Teología de la Prosperidad y abordan las causas fundamentales que han resultado en su crecimiento explosivo dentro de Latinoamérica.

1. La pobreza, el sufrimiento y la muerte son comunes en toda la humanidad

El salmista no mide sus palabras en su descripción del estado de la humanidad. Como resultado de la Caída, toda la humanidad es asolada por sufrimiento y muerte. Dios “vuelve al hombre hasta ser quebrantado” (Salmo 90:3), “son como sueño” (v. 5), como la hierba bajo el sol del mediodía “es cortada, y se seca” (v. 6), “son consumidos” y “turbados” (v. 7), sus años se acaban como un pensamiento” (v. 9) y los días de su vida “son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años” (v. 10).

La petición de Moisés para la bendición divina comunica su deseo por la terminación del sufrimiento. Implícita en la enseñanza del Evangelio de la Prosperidad es la idea de que los creyentes no viven bajo “ira”. Es decir, creen que Dios quiere que los creyentes permanezcan sanos físicamente, ricos materialmente y felices personalmente. Pero, ¿prevé la petición de Moisés el fin de todo sufrimiento mientras estamos en este mundo? Ciertamente que no. Esto es evidente en varias maneras. En primer lugar, el uso repetido de los pronombres personales en primera persona (“nosotros” y “nuestro”; implícitos en español) a través de la sección de en medio del salmo indica que esta condición de sufrimiento y muerte es común para todos. Segundo, la existencia de setenta u ochenta años que se menciona en el texto sigue vigente. Toda la humanidad, los fieles así como los infieles se encuentran bajo la misma maldición de la muerte. Aún es verdad que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez” (Hebreos 9:27). Finalmente, el hecho mismo de la petición de Moisés presupone la continuación del sufrimiento. ¿Por qué pedir por gracia si alguien ya tiene asegurada salud, riquezas y felicidad? Moisés entendió que el sufrimiento es endémico a esta vida (él mismo sufrió aun en el momento de su muerte ya que se le negó entrada a la Tierra Prometida).

Los seguidores de Cristo y aun líderes piadosos dentro del pueblo de Dios no son exentos del sufrimiento. La identificación de Moisés como el autor del salmo intensifica la comprensión de esta verdad. Moisés era un líder renombrado de Israel. Era el portavoz de Dios, habiendo ascendido dos veces al monte Sinaí donde se encontró cara a cara con Jehová. El es el autor del Pentateuco y el Padre del judaísmo. Moisés y Elías fueron los dos santos de antaño que se encontraron con Cristo en el monte de la transfiguración (Marcos 9:4). Se le llama “siervo de Dios” (Apocalipsis 15:3) y aquí en la dedicación del salmo se describe como “varón de Dios”. La idea es ésta: Ya que Moisés experimentó tal sufrimiento, ¿serían exoneradas otras personas?

2. Dios es nuestra satisfacción aun en medio del sufrimiento

En la sección final del salmo (vs. 13-17) Moisés pide que el Señor muestre gracia para aliviar el sufrimiento de Israel, y por extensión, el de la humanidad. Él exclama, “Vuélvete, oh Jehová” (v. 13). Ruega por la misericordia de Dios y dice, “cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días”. Y pide que el tiempo de su regocijo sea “conforme a los días que nos afligiste”, y “los años en que vimos el mal” (vs. 14, 15). Además, él ora por el favor divino y que Dios confirme la obra de sus manos (v. 17).

Ciertamente, dentro del salmo uno puede sentir el deseo de Moisés—que la presente situación sea aliviada, pero el verdadero énfasis de su petición se enfoca, no en el alivio temporal o en tesoros materiales, sino en la relación que uno se tiene con Dios. Moisés pidió satisfacción en la “misericordia” de Dios (v. 14). Oró por “alegría” mediante la relación de uno con Dios (v. 15) y pidió que el “glorioso poder” de Dios fuera evidente en la obra de las manos de ellos (v. 17).

Este es el verdadero mensaje del cristianismo para América Latina y regiones más allá. Cualquier otro enfoque constituye otro Evangelio que no prepara adecuadamente a la persona para esta vida o la que sigue.

3. El hombre debe aprender a contar sus días

¿Cómo se debe responder ante la pobreza, el sufrimiento y la muerte? Mientras que el Evangelio de la Prosperidad pueda proponer la idea de contar cuánto tesoro tiene la persona, el salmista declara que el hombre debe aprender a “contar [sus] días” (v. 12). Esto incluye una evaluación concienzuda y continua de la vida. Moisés nos recuerda que la vida es corta y que tiene que ser vivida al máximo. Dios y su gracia permanecen por toda la eternidad. Esto debe ser nuestro enfoque; esta es la verdadera lección de la vida. Esto producirá un corazón de sabiduría que dará un peso y valor eternos a cada momento de la vida, a cada privación experimentada, a cada momento de hambre, enfermedad, dolor y muerte.


Notas:

1. Jones. “The Dangers of the Prosperity Gospel.”

2.  Ibid.