“Que Prediques la Palabra”… 5 Características de la Predicación Bíblica

Published on 07/11/18

Bruce Burkholder

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Una de las bendiciones de mi ministerio actual con EBI es que cuando no estoy viajando para predicar y presentar el ministerio de EBI, estoy libre para escuchar la predicación de otros. Con frecuencia Dios ha usado un ministerio tal para señalarme a Cristo, recordarme el poder del Evangelio y retarme hacia la fidelidad y el servicio mayores; sin embargo, debo confesar a una creciente frustración con algunos predicadores debido a la predicación superficial que interpreta y aplica incorrectamente el texto bíblico. Permítame darles un ejemplo.

En un culto reciente el ministro, mientras subía al púlpito, dirigió nuestra atención a Hechos 16:6-10, un texto profundo que documenta el poderoso movimiento del Evangelio mientras Dios milagrosamente desviaba a Pablo y Silas a Macedonia y el continente europeo. Estos cinco versículos, aunque cortos, ofrecen un estilo narrativo acelerado que realza la soberanía de Dios en el cumplimiento de la Gran Comisión. Sin embargo, en ese mensaje, dicha verdad no fue presentada a nosotros. La historia no fue narrada. El texto no fue desarrollado. No hubo una explicación del hilo contextual de pensamiento ni hubo un desarrollo de los profundos temas doctrinales dentro del texto. El predicador no volvió a leer el texto en ningún momento durante el sermón ni siquiera menciónó a otros pasajes de la Escritura. Al contrario, la lectura superficial del texto llegó a ser el trampolín desde el cual el pastor se lanzó al sermón que él quería dar a la congregación. No fue el mensaje que Dios deseaba que la congregación aprendiera del pasaje, sino el mensaje que el pastor había predeterminado predicar, antes de empezar a exponer el texto. De acuerdo, este tal vez sea un ejemplo extremo (por lo menos eso espero), pero de hecho ilustra la tendencia de muchos de predicar acerca de la Biblia, en vez de predicar la Biblia misma.

En 2 Timoteo, Pablo argumenta en contra de este tipo pobre de predicación encargando solemnemente a Timoteo y por aplicación, a todos los siervos del Señor, a “predicar la palabra” (2 Ti. 4:2). El verbo “predicar” se traduce de la palabra griega kerusso, un término que se usaba para describir el papel singular de un mensajero de la realeza (kerux). Asimismo, “la palabra” se refiere a las inspiradas Escrituras. Pablo ya había mencionado que las Escrituras son inspiradas cuatro veces dentro del texto (1 Ti. 1:14; 2:9, 14, 15, 17). Varias características de la predicación surgen de la frase “predica la palabra”:

1. La predicación bíblica es una actividad representativa. Mientras que mensajeros del primer siglo sirvieron a su rey terrenal, predicadores son siervos del Rey de reyes y Señor de señores.

2. La predicación bíblica es la entrega del mensaje divino. A esto se le llama la intención autora. El trabajo del predicador es identificar y claramente comunicar el significado original que el autor quiso comunicar en el texto. ¿Se puede imaginar que un mensajero real del primer siglo tomara libertades con el mensaje del rey como algunos predicadores modernos hacen con la Palabra de Dios en la actualidad? De igual manera como el kerux del primer siglo, los predicadores no deben crear un mensaje singular, sino que deben entregar el mensaje determinado tal como se comunica dentro del texto. A propósito, este es un argumento fuerte por estudios expositivos de libros de la Biblia. Ya que la Biblia fue entregado libro por libro, ¿por qué no ha de ser predicado de la misma manera?

3. La predicación bíblica aclara cualquier duda dentro del texto. Mientras que el mensajero del primer siglo tenía el lujo de hablar a oyentes de la misma historia, la misma cultura y el mismo idioma del mensaje, los lectores contemporáneos de hoy están separados del mundo original del texto bíblico por varios siglos y potencialmente miles de kilómetros. Así como Nehemías expuso el texto a los judíos que regresaban del exilio dando el sentido de cada palabra, y así causando que los oyentes entendieran el mensaje (Nehemías 8:1-8), de la misma manera los predicadores de hoy deben, cuando sea necesario, explicar la historia, gramática, sintaxis y el vocabulario del texto. Debe aclarar cualquier sección difícil o confusa, para que el oyente moderno pueda entender claramente el mensaje.

4. La predicación bíblica es aplicable a las necesidades de la congregación. Después del mandato de “predicar la palabra” in 2 Timoteo 4:2, Pablo añade que dentro de dicha actividad el predicador debe “redargüir, reprender y exhortar”. Estos son verbos de aplicación y ánimo. El predicador es más que un diccionario o comentario. Es un puente que une el mensaje del autor original con las necesidades y oportunidades del oyente. El resultado esperado es arrepentimiento y obediencia.

5. La predicación bíblica tendrá que rendir cuentas. El primer kerux del primer siglo era responsable ante el rey por el mensaje que entregaba. Cualquier alteración del mensaje se hubiera encontrado con castigo inmediato y destitución del oficio. Asimismo, predicadores del Evangelio rendirán cuentas por su ministerio. Así que nosotros, los predicadores hoy día, debemos “ser diligentes para presentarnos aprobados a Dios como obreros que no tienen de qué avergonzarse al usar correctamente la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

Entonces, predicadores, ¿qué tal ese reto? A menudo cuando contemplo la gran responsabilidad de predicar, recuerdo las palabras de Pablo en 2 Corintios 2:16 al resumir él el ministerio de la predicación. Escribe, “Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” Ciertamente yo no soy suficiente, pero puedo descansar en la seguridad que se encuentra un poco más delante de que “nuestra competencia proviene de Dios” (2 Co. 3:5). Mientras nos dedicamos al estudio diligente de la Palabra de Dios y nos esforzamos con determinación a proclamar su palabra correctamente y con relevancia, Dios promete bendecir nuestro ministerio para su gloria y el crecimiento de su pueblo. Así que, hermanos, “prediquen la palabra”.

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