El Futuro de su Iglesia se Encuentra en la Guardería

Published on 10/06/17

Cynthia Castillo

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“Muchas personas suponen que alumnos se pierden (se apartan de la fe) en la universidad… pero la verdad es que solo el 11% de aquellos que dejaron la iglesia todavía asistían durante sus años en la universidad. Casi el 90% de ellos se perdió en la escuela secundaria o preparatoria. Para cuando llegaron a la universidad ¡ya habían apatado de la fe! Aproximadamente un 40% deja de asistir a la iglesia durante los años de primaria y secundaria”. Ken Ham

Considere estas estadísticas tomadas del libro, Already Gone (Ya se han apartado). Entre aquellos que ya no creen que todos los relatos e historias en la Biblia sean verídicos: 39% tuvo sus primeras dudas en la escuela secundaria 43.7% tuvo sus primeras dudas en la preparatoria 10.6% tuvo sus dudas durante sus años en la universidad. El señor Ham escribe que “las dudas llegan primero, seguidas en breve por el abandono. Los alumnos no empiezan a dudar estando en la universidad, simplemente se desvían mediante la universidad… más de la mitad de esos jóvenes se había perdido antes de que entrara en la escuela preparatoria!”

El futuro de la iglesia local y, de hecho, de la Iglesia como uno todo, depende de la trasmisión eficaz del Evangelio de una generación a la próxima. Los maestros de escuela dominical, desde la guardería hasta el grupo de jóvenes, son vitales a este proceso. Los maestros de escuela dominical sirven como instrumentos de Dios, encomendados con la tarea de comunicar el mensaje de Cristo claramente a sus alumnos. Mientras que la convicción de pecado y el llamado a la salvación son obras del Espíritu, Dios ha encomendado la tarea de la proclamación del Evangelio a los padres de familia y los maestros de la escuela dominical dentro de la iglesia local.

¿Cuándo se debe empezar dicha instrucción? La instrucción del Evangelio debe empezar en la etapa más temprana de la habilidad de la persona para entender. Con tan poco tiempo para transmitir la verdad del evangelio, la iglesia simplemente no puede aplazarlo hasta la adolescencia o cuando los jóvenes estén en la universidad. La semilla del Evangelio debe ser plantada ¡aun en la guardería!

Es fácil considerar la guardería y los ministerios de la escuela dominical como necesidades prácticas, un lugar de dejar a los niños para que los adultos puedan, sin distracción, escuchar la predicación de la Palabra de Dios. Esencialmente, a menudo, la guardería y los ministerios para niños se consideran apenas un lugar para entretener a lo niños. Con eso en mente, no es extraño entrar la guardería y ver a los niños jugando mientras que las que se encargan de ellos estén hablando de los eventos de la semana. Mientras que el juego es esencial al desarrollo del niño y el compañerismo es vital al andar en la fe del creyente, estas actividades no son tan importantes comparadas con el hecho de presentar a los pequeños al Dios quien los creó, los ama y que, en última instancia, tiene un propósito para ellos.

Niños pequeños sí pueden entender que Dios los creó, que él hizo sus dedos, sus manos, sus ojos, sus mamás, sus papás, los árboles hermosos, flores, nubes y animales. Sí se les puede enseñar que él hizo todas esas cosas a causa de su gran amor por cada uno de ellos. La enseñanza básica del amor de Dios pondrá el fundamento para la enseñanza futura del amor que él demostró al enviar a su Hijo para morir en la cruz por ellos.

Mientras que la enseñanza debería empezar tan temprano como la edad de 1-2 años, dependiendo del desarrollo individual de niño, será a la edad de 2-3 que el aprendizaje real empieza a tomar lugar. Aun a esa edad tierna, solo le quedan 7-8 años para que el Evangelio tome raíz en su corazón y establezca en ellos aquella Verdad, para que crezcan a ser adultos que sean sanos doctrinalmente con la habilidad de discernir la verdad del error.

La iglesia no debe esperar hasta que el grupo de jóvenes empiece a enseñar a los jóvenes a discernir. Y lo que es más importante, aun, no podemos esperar hasta que sean jóvenes, porque para entonces mucho de lo que creen ya ha sido formado. Mientras que no es imposible cambiar su manera de pensar, es muy difícil. Tenemos la oportunidad de criar una generación de guerreros para Cristo si estamos dispuestos a hacer el trabajo, pero el tiempo es ahora. Si decidimos aplazarlo, lo que nos espera es un largo camino de ministerio de recuperación.

A continuación hay algunas cosas que considerar:

1. Se necesita un plan de cómo alcanzar y enseñar a niños eficazmente.

2. Los obreros no se deben elegir a base de la necesidad, sin por compromiso. Es imperativo que ellos piensen en la razón por la que están involucrados en la enseñanza de niños.

3. La enseñanza debe considerarse una oportunidad para servir y no un oficio, siguiendo el ejemplo de Cristo (Mateo 20:28).

4. Los maestros se deben comprometer a la enseñanza de la Palabra de Dios, no solamente en el aula de clases, sino mediante sus vidas. Esto solo puede ocurrir si viven la verdad que enseñan.

5. Es imperativo conocer cómo un niño aprende en esas etapas tempranas para que la enseñanza sea efectiva.

6. El material que se usa tiene que ser sano doctrinalmente y enfocado en Dios.

7. Dios tiene que ser exaltado en cada lección para que el alumno vea la grandeza de él y desee seguirlo.

8. Los maestros tienen que estar dispuestos a estudiar y preparar la lección

9. Empezando con el ministerio en la guardería, la enseñanza debe ser la prioridad, no la de ser niñeras.

10. Los padres y otros adultos deben tomar en cuenta la parte que ellos tienen en la enseñanza mediante su vida diaria (aunque que eso ya se mencionó, vale la repetición).

11. Es necesario la oportunidad continua de proveer maestros con la capacitación necesaria para ser maestros eficaces.

12. Los padres de familia y los maestros deben comprometerse a orar por sus jóvenes.

Si usted quiere saber hacia dónde se dirige su iglesia hoy, pase algún tiempo en la guardería. ¿Qué se está enseñando? ¿Cómo se está enseñando? ¿Es exaltado Dios? ¿Está siendo proclamado el Evangelio? Aquellos pequeños que gatean sobre el piso serán los líderes espirituales del mañana. ¿Serán equipados para liderar eficazmente?